domingo, 29 de marzo de 2009

NOCTURNO CERO

Éste es mío. Viejo, pero mío.


Otra vez la noche. La nada.
Solos la noche y yo en el infinito.

Recomponiendo inventarios,
en silencio.
Como aquella vieja amante muerta,
viva.

Triturando, presagio a presagio,
todo mi pasado.
Embargando, recuerdo a recuerdo,
todo mi futuro.

Otra vez la noche, y yo.
Solos de nuevo, yo y la nada.

Esa vieja amante muerta,
viva.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te has empeñado que el hilo no llegue al centro de tu laberinto. Solo una amante sabe llegar en esa soledad.

Misántropo dijo...

Más que un empeñarme, yo creo que acuso una pronunciada carencia de empeño.

Pero tú sigue así, y te enterarás.

Un beso.